Madrid, 14 sep (EFE).- Los Duques de Lugo inauguraron hoy en el Museo de la Ciudad una exposición conmemorativa del 50 aniversario de la muerte de Pío Baroja el 30 de octubre de 1956, con una selección de 250 piezas, entre primeras ediciones de sus libros, fotografías, cartas y pinturas.
El Ayuntamiento de Madrid y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales son los promotores de esta exposición homenaje a Baroja, que permanecerá en el Museo de la Ciudad hasta primeros de diciembre.
La Infanta Elena y su esposo, Jaime de Marichalar, la recorrieron en compañía de la ministra de Cultura, Carmen Calvo; del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón; y del comisario de la muestra, Joaquín Puig de la Bellacasa.
Ayer, en la presentación de "Memoria de Pío Baroja", su sobrino Pío Caro Baroja dijo de él que fue un hombre que defendió la libertad y el individualismo, "fiel a sus ideas hasta la muerte, que no participó en prebendas complacientes y que fue crítico gracias a esa independencia cara en esta España de banderías y banderizos llena de inquietud y rencor".
Estructurada en seis apartados, la exposición ofrece al visitante un panorama del universo literario y vital del escritor, y exhibe como novedad tres películas, en una de las cuales aparece hablando de Benito Pérez Galdós.
El recorrido comienza con referencias a la familia, infancia y juventud de Pío Baroja, con los primeros escenarios de su vida, sus primeras lecturas y su tesis doctoral sobre el dolor, tras los años como estudiante de Medicina.
La riqueza intelectual, artística, literaria y científica de los últimos años del XIX y primeros del siglo XX impregna el segundo apartado de la muestra, en el que pueden verse algunos de los cuadros que coleccionó y por los que sentía más aprecio, de Juan Echevarría o Penagos, entre otros pintores, o de aquellos otros con los que entabló amistad, como Regoyos o Vázquez Díaz.
Es la etapa en la que Baroja lee a Kant o Nietzsche, los años de amistad con Azorín y Ortega y Gasset y en los que escribe sus mejores novelas, como "Camino de perfección, "La busca", "Mala hierba", "El árbol de la ciencia" o "Aurora roja".
Tierra vasca es el título del siguiente apartado, dedicado al que fuera ámbito fundamental de su vida, reflejado sobre todo en la compra de Itzea, su casa en Vera de Bidasoa, de la que se ha reproducido parte de su gran biblioteca, donde escribió muchas de sus más de cien novelas, y que atesora más de 30.000 volúmenes.
La novela histórica, clave en dicha obra, está muy presente en esta exposición, a través de primeras ediciones y ejemplares de "Memorias de un hombre de acción", una serie de 22 títulos protagonizados por Eugenio de Avinareta, un pariente lejano, conspirador liberal que combatió en la Guerra de la Independencia y en las Guerras Carlistas.
La República y la Guerra Civil protagonizan otro de los apartados. De esta dramática experiencia, que a punto estuvo de costarle la vida, habla también la exposición dedicada a quien tuvo que exiliarse en París hasta la entrada de las tropas alemanas.
La exposición inaugurada esta tarde por los Duques de Lugo remite a la estancia de Pío Baroja en el Colegio de España en París, a su ingreso en la Real Academia, a la censura de su obra "El cura de Monleón" y al último volumen de sus memorias, "La Guerra Civil en la frontera", que no vio la luz hasta 2005, más de medio siglo después de ser escrita.
Lo mismo ha ocurrido con su novela "Miserias de la guerra", de la que da cuenta también esta exposición, editada en 2006.
El último apartado recrea la vida de Pío Baroja desde su regreso a España en 1950 hasta su muerte en 1956. Los años de su tertulia en la casa madrileña de la calle Ruiz de Alarcón y los paseos por el cercano parque del Retiro.
Las fotografías de su entierro en el cementerio civil de Madrid y lo publicado en la prensa sobre la muerte de tan insigne escritor e intelectual ponen fin al recorrido. |